Discos de Pasta

El disco de Pasta es un soporte muy especial y muy fragil, su mantenimiento y limpieza es sencillo pero requiere de un trato especial y cuidadoso.

Historia del Gramofono

Agujas de Gramofono
Cuerdas de Gramofono
Cambio de una Cuerda

 

-Los discos estaban hechos de baquelita y se rompían fácilmente. A pesar de tales limitaciones, el gramófono alcanzó rápida popularidad en los Estados Unidos, sobre todo merced a la fabricación de una vasta colección de piezas musicales registradas por compañías de grabación americanas y europeas.

Sin embargo si hemos tenido un percance podemos restaurarlo meticulosamente.

 

-Existen problemas más importantes que en la mayoría de los casos tienen difícil solución, el mas frecuente acumulación de suciedad en el microsurco, la desaparición de la capa de esmalte por el uso es otro de los habituales normalmente causado por la limpieza con productos abrasivos, humedad y temperatura inadecuada, el desgaste del microsurco por su uso también nos comporta irregularidades en el sonido, el ovalamiento del disco por una mala posición en las cajas o estantes y la peor de todas la rotura o descantillado por golpes y caídas.

 

Antes y después de estos procesos es necesario pasar el disco por la aguja para abrir y limpiar el surco, es una tarea ardua y pesada pero gratificante y que de paso es aprovechada para escuchar de nuevo y con más atención el contenido e imperfecciones si las hubiera.

 

En la rotura todos sabemos el resultado que obtendremos usando pegamento si es una rotura limpia deberemos aplicar el adhesivo con mucho cuidado y solo la cantidad necesaria, si nos sobrepasamos deberemos limpiar cuidadosamente el sobrante antes de que se quede solidificarlo.

Todos los datos fueron aportados por:

www.gramofonos.com

Historia del Disco de Vinilo

 

El vinilo es un material plástico y sólido, que se presenta en su forma original como un polvo de color blanco. Se fabrica mediante la polimerización del cloruro de vinilo, que, a su vez, es obtenido de la sal común y del petróleo.

La grabación del vinilo se inicia con el master ya creado, el corte del cobre es el primer paso para la producción del disco micro surco. Después de haber colocado el cobre en el torno, la señal sonora que proviene de nuestro mastering se convierte en movimientos que realiza la aguja o estilete grabador encima de la placa, creando así el microsurco. Una vez efectuado el corte se procede a verificar la calidad del surco y ya terminada la fase de mastering, la placa de cobre se convierte mediante un proceso de galvanizado en un estampador. La pasta de vinilo es prensada con la placa de cobre que se a creado como estampador, ya etiquetada con su galleta impresa le sigue la fase de pulido y finalizando con el proceso de enfundado. Así se graba el vinilo, ya lo tenemos listo para su utilización y comercialización. Pero el vinilo es también algo más. Se trata del material del que han sido hechos muchos sueños desde casi la era del fonógrafo. El ruido de fondo siempre era una especie de huevo frito, un crujido dando vueltas y vueltas en el tocadiscos a 45 ó 33 revoluciones por minuto. ¿Pero no había muerto el vinilo?

Si atendemos a la situación actual del mercado, entendido como las listas de ventas, da la impresión de que el vinilo hubiese desaparecido de la faz de la tierra para quedar relegado a las catacumbas que habitan los puristas del sonido analógico, que deambulan por tiendas especializadas de vinilos. Pero no ha desaparecido, sino que, encima, vive una segunda juventud, una especie de revival alimentado tanto por películas, como por la subterránea labor de sellos discográficos que aún editan sus vinilos en un mercado para DJ's  que prefieren el vinilo al CD.

En un Time Out se publicaba un artículo sobre el renacimiento del vinilo y del mercado de singles y long plays. En él se incluía la llamada teoría Neil Young. El ilustre autor norteamericano piensa que, como el CD tiene un formato digital no es música como tal, sino sonido dispuesto en forma de códigos binarios, podemos advertir absolutamente todos los detalles de una canción la primera vez que la escuchamos. Y, como nada se esconde a la sensibilidad del oído, el cerebro no se siente impulsado a poner el CD por segunda vez. «En realidad, no estás escuchando música -añadía-, sino códigos y dígitos, tonos y frecuencias que recrean el sonido de la música». El vinilo, por el contrario, siempre depara sorpresas, puede que Neil Young sea un paranoico y esté un poco loco, pero eso no le quita parte de razón. Han pasado ya muchos años desde que la industria las grandes multinacionales como Sony no sólo publican discos, sino que crean y desarrollan equipos de alta fidelidad, lectores de CD, presentó al gran público la superioridad del compact respecto al vinilo en lo que se refiere a la calidad del sonido, nitidez o limpieza. Además -sonreían-, un compacto nunca se raya. Si obviamos lo ridículo de esta última afirmación (un CD rayado es muchísimo peor que un long play rebelde a la aguja), hay una forma de probar esto: ponemos un vinilo de 180 gramos , los más duros y resistentes, y un CD del mismo título. En una primera escucha, tenemos la impresión de que el CD suena mejor, tal es su brillantez y claridad; poco a poco, en segundas y terceras audiciones, las preferencias se igualan, pero, al final de la sesión, un vinilo produce una menor sensación de cansancio o saturación. El sonido orgánico de un acetato es más natural.

El vinilo es algo tan bonito, tan visual, que no se puede comparar estéticamente al CD. Las portadas de los discos en formato grande son mucho más atractivas e impactantes y, bueno los 'singles' de vinilo son el objeto más pop que nunca se haya inventado. Es un formato perfecto para la música y el tamaño ideal para el diseño. Y si tienes un buen plato (tocadiscos) y un buen equipo en casa, suenan de maravilla. Creo que el sonido es mejor, más cálido y dulce. Muchos serán quienes se pregunten cómo puede resultar mejor el sonido de un giradiscos que el de un reproductor de CD. Pero la razón es bastante simple, dado que lo más importante reside en la naturaleza del sonido, y sólo después, en la calidad del soporte. El sonido de un disco de vinilo es analógico desde la fuente hasta la salida; no experimenta cambios de onda decisivos en un buen equipo. La información sonora de un compact es, en cambio, digital. Al salir, se debe convertir nuevamente en analógica y, para ello, ha de reducir las curvas originarias de sonido a 0 y 1, con lo que se pierden matices. Quizás sea esa la razón por la que, el pasado año, Sony/Philips lanzó la idea del reproductor de CD Super Audio, con el reclamo de que el sonido poseería «la misma calidez del vinilo».

¿Para qué, entonces, crear el compacto? ¿Tendrá algo que ver con el capitalismo y la sociedad de consumo? Los vinilos ocupan demasiado espacio en la tienda de un centro comercial y, además, ofrecen una sensación de exclusividad que la industria no desea. El mercado potencial ha de ser lo más amplio posible y debe incluir a las personas a quienes la música no les interesa, pero la consumen como cualquier otro producto. La música electrónica ha sido fundamental, si la industria deja de fabricar platos, se muere el vinilo, pero si hay DJ's que pinchan vinilo, el asunto resulta interesante y se siguen vendiendo platos. En el futuro, es posible que el LP sea un capricho para 'fans', coleccionistas y amantes de la música, aunque pienso que seguirá vendiéndose e, incluso, crecerá un poco. Ahora existe un lector digital que lee vinilos, y eso es básico para que éstos sirvan de algo. Es como si te compras un cartucho antiguo de ocho pistas: ¿dónde lo pones, si apenas quedan reproductores?. Si comprar un clásico long play requiere cierto conocimiento e implicaciones musicales, el CD es puro populismo. En este sentido, un compacto es más un objeto que una obra de arte. No hay más que entrar en una tienda en la que aún conserven cierta sensibilidad y comparar la versión en vinilo con su correspondiente CD para darse cuenta de la diferencia: éste semeja una fotocopia cutre del primero y las reediciones parecen copias piratas. Quizás porque el CD no sea real, sino virtual, o porque ahora, con la tecnología del regrabado en los ordenadores, los soportes vírgenes y los escáners digitales, cualquiera puede hacerse uno en casa. Insisto: la comodidad y posibilidad de uso del compact disc no significa que sea el formato de mayor calidad.

No hace mucho un físico de profesión, era capaz de identificar la obra grabada en un disco de vinilo mediante la mera inspección visual de sus surcos. El buen señor aseguraba que, con sólo mirar un disco de música sinfónica de cualquier época posterior a Mozart, podía identificar el compositor y, algunas veces, hasta los intérpretes. El caso fue tomado muy en serio por el Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones Paranormales, que, tras someterle a rigurosas pruebas, admitió que decía la verdad. El físico identificó correctamente dos versiones distintas de La Consagración de la Primavera de Stravinsky, así como el Bolero de Ravel, Los Planetas de Holst y la Sexta Sinfonía de Beethoven. Por muy asombrosa que nos parezca esta habilidad, la cuestión no viola ningún principio importante de la realidad física, ya que la información estaba presente en los surcos y lo sorprendente era sólo la manera de extraerla de ellos.

 

La limpieza de los discos de vinilo

Por estar fabricados estos fonogramas con polímeros que producen estática de origen, presentan sonidos espurios (nosotros le llamamos “sonido de papas fritas”), por lo tanto recomendamos no utilizar en su limpieza los cojines de terciopelo sintético y sí la tela de algodón, como en el caso del disco de 78 rpm. Para la limpieza absoluta del disco de 33 y 45 rpm, se utiliza una mezcla de 10 por ciento de alcohol, 60 por ciento de jabón neutro, 10 por ciento de Vel Rosita, 15 por ciento de detergente Roma y cinco por ciento de gasolina blanca. Se aplica con una muñeca de tela de algodón usado, de cinco por cinco centímetros. Una vez perfectamente limpios y secados, tanto los discos de pasta como los de vinilo se pulen con limpiador de muebles de la marca Stanhome, que contiene una proporción mínima de grasas. En el caso de que cualquier tipo de disco esté ondulado por efecto del calor o del sol, si esta imperfección es mínima, debe ponerse en medio de dos vidrios de seis mm de espesor, de 31 por 31 cm , exponiéndolo de 40 a 60 minutos al sol. Cualquier tipo de disco que esté severamente ondulado se somete cuidadosamente al fuego de una hornilla de gas, manteniendo el fonograma elevado hasta 20 cm de altura y girándolo alrededor de la flama hasta que éste reblandezca. De inmediato se somete a la técnica del vidrio de seis milímetros. En el caso de que el disco no soporte la restauración de la lámina de bronce y se quiera recuperar sólo una de las caras, córtese un círculo de cartón corrugado de las dimensiones exactas del fonograma a reparar y péguelo con adhesivo 850 blanco. Déjese secar y procédase a la recuperación del sonido. Cuando el disco de cualquier tipo esté absolutamente rayado, agréguese peso al reproductor y suprímanse las frecuencias agudas, que se recuperarán a su transportación en los programas de computadora, ya sean Data Baker, No Noise o Cedar. (Nota: cuando se aplica el peso adicional al brazo, se lubrica el disco constantemente utilizando un hisopo de algodón. Téngase cuidado de no usar algodón industrial, sino esterilizado). Cuando se desea hacer un excelente trabajo de recuperación de sonido, en especial tratándose de discos de 78 rpm, se recomienda reproducirlos con aguja de acero y en fonógrafo, tomando el audio de la trompeta con una grabadora de excelente calidad, tipo Uher, Sony o con un grabador DAT. Luego se procesa en cinta magnética de 1?4, para someterlo posteriormente al transporte en CD.

 

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